martes, 26 de febrero de 2013

El cambio de carrera o profesión es un tema medio escabroso que pareciera ser exclusivo de celebridades que tienen la posibilidad de desarrollarse como cantantes, actores, empresarios, modelos, y saltan de una actividad a otra con mucha facilidad.

Soy abogada de profesión, y trabajé en cargos ejecutivos por veinte años sin parar. Por causa de mi matrimonio, tuve que cambiar de país y en este proceso de cambio me encontré convertida en madre y ama de casa. Bueno, en ese momento debí replantear prioridades, necesidades y metas. Decidí ser madre de tiempo completo en tanto que mi pequeña alcanzaba la edad escolar. Pasaron 3 años, y entonces lo nuevo fué que mi hija, aunque ya estaba en parte preparada con algunas bases conceptuales, entrenada para ir al baño, y siendo hija única, necesitaba socializar y comenzar a aprender sobre rutinas y disciplina en grupos y todo eso.

Y empezó la búsqueda del mejor lugar donde pudiese dejarla con confianza, sin conocer a muchas personas que pudiesen referirme, en un país extraño...Debo confesar que me asustaba mucho la idea de entregar a mi hija por varias horas en manos extrañas, pero era algo que debía hacer por su bien.

Caminando por mi vecindario, vi un centro de cuidado infantil, no muy grande, de apariencia mas bien sencilla, pero muy limpio y al entrar, solo vi caras sonrientes y unos espacios físicos bien cuidados, delimitados con cierta seguridad, muchos colores, grupos de niños no tan grandes. Permitieron que mi pequeña entrara a un salón y explorara el terreno. La vi como estaba de emocionada y sorprendida de ver tantos niños juntos, tantos juguetes y espacios. Fué una primera señal muy alentadora.

La directora me dirigió a su oficina y luego de explicarme todo lo referente a enrolar a mi hija en el programa, me dijo que había notado que le hablé en español a la niña. Entonces le expliqué que somos una familia mixta y que generalmente le hablo en español y su papá lo hace en inglés.

Allí mismo surgió la pregunta de ella y con mucho interés me propuso trabajar una hora a la semana dando clases de español a los niños. Mi primera reacción fué de sorpresa! Le respondí: "Yo no soy maestra, mi única experiencia con niños aparte de haber sido baby sitter de mis sobrinos cuando pequeños, fué en la escuela dominical en la iglesia en mi país de orígen, pero creo que podría probar'.

Salí de ahí muy alegre porque a mi hija le encantó el lugar, y por esta oferta de trabajo, que no había buscado  y apareció tan de repente.  Formalizamos todo y desde hace un año y medio he estado enseñando español a bebés y a niños de 1 a 5 años. Aparte, soy la proveedora de cuidado del salón de bebés. Tengo a mi cargo un par de gemelas desde que tenían tres meses, ya tienen nueve y están escuchando español la mayor parte del tiempo. Otro de los niños desde los ocho meses empezó a escuchar español, ya tiene diez y seis meses y ha empezado a decir sus primeras palabritas en español.

Ha sido la experiencia laboral mas gratificante que he tenido en mi vida. Hoy no gano la mitad del salario que ganaba como ejecutiva, pero ver a estos niños hacer el esfuerzo, asumir el reto de aprender y devolverme sonrisas y amor, es la mejor remuneración que puedo recibir. Con toda esta experiencia tan bonita decidí comenzar a tomar mis clases para certificarme como maestra. Estoy cursando lo que en U.S.A. se llama CDA (Child Development Associate). Es un curso super completo que es requerimiento del Estado para todas las personas que provean cuidado en los centros. Estoy aprendiendo tantas cosas nuevas, ya hice mi entrenamiento en resucitación cardio pulmonar, manejo del asma, cada día encuentro algo nuevo que me enriquece y mas que nada, me gusta!.

Haciendo retrospección de toda mi vida, y aunque crecí con la idea de ser abogada, creo que porque mi papá me lo repetía cuando niña, hubo algún momento en el que consideré ser maestra preescolar. Tal vez pudo mas el peso de una profesión de mayor reconocimiento y paga, y me decidí por el Derecho, pero hoy llego a concluir que si por nuestra mente pasa la idea de un cambio de carrera, deberíamos devolvernos en el tiempo y  recordar nuestros primeros sueños cuando fuimos niños. Lo que decíamos que seríamos cuando crecieramos. Allí puede ser que encontremos la respuesta.

No está mal cambiar de carrera. Hay muchas profesiones, oficios, artes, que se combinan o vinculan y dan buenos resultados. Aparte, qué es mas delicioso en esta vida que hacer lo que nos haga felices y que encima nos paguen por ello? Estamos en una era en donde el mundo se hace cada vez mas pequeño por todas las ayudas tecnológicas y facilidades para globalizar, pienso sinceramente que dar saltos en una o varias direcciones profesionales, nos acomoda a la exigencia de este tiempo moderno y mas que nada, nos puede llevar a desempeñar esa labor que amamos, con mucha mas pasión y conocimientos.

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